-Tareas-

Presentación

Supervivir amando. El futuro

En Marbella, las  11,09 del 10.9.2017. Voy a pasar a limpio unas ideas manuscritas que garabateé  esta madrugada para que me dejaran dormir. Son las siguientes:

Las personas a quienes cuento mis ya viejas ideas las suelen aceptar y las creen buenas y útiles. Pero, a continuación, casi todos ven la dificultad de su puesta en marcha y el mucho tiempo que haría falta para que sean conocidas, se acepten y sean operativas. Y les surge la impotencia ante tamaña empresa. Incluso a mí me dan ganas, muchas veces, de aplicar el laissez faire, laissez passer, le monde va de lui même. Por ello voy a tratar de esbozar una idea de futuro.

Situación actual

Nuestra especie sabe muchas cosas de la materia y del espíritu. Y esos saberes y sus muchas capacidades le han permitido llegar hasta aquí. Pero seguimos sin saber quiénes somos, de dónde venimos y adónde vamos.   Y hasta que se conozcan mis ideas sobre el objetivo de supervivencia, y del altruismo amplio como medio, tampoco se sabe qué debemos hacer ni cómo: es decir los hombres no conocen, explícitamente, cuál es su objetivo o finalidad vital. Ni cuál es la virtud o medio principal a utilizar para ello. Amplío estas ideas porque a veces no se entienden bien.

Ahora no sabemos, a ciencia cierta y con un saber universalmente aceptado, quienes somos. No sabemos si somos animales evolucionados, si somos una especie distinta mezcla de animal y espíritu puro o si, además, estamos hechos a imagen y semejanza de un Dios creador y mantenedor que nos ha provisto de un alma inmortal.

Tampoco sabemos de dónde venimos ni cuándo lo hicimos. No sabemos si somos una continuidad lenta de otro homínido, si surgimos por especiación alopátrica más o menos rápida, o si alguien, o Alguien, extraterrestre, nos creó aprovechando el cuerpo de algún homo antecesor o de la Nada.

Tampoco sabemos adónde vamos, cuál es nuestra meta final si es que tenemos algún Objetivo o Fin Final material o espiritual como especie o Humanidad. En todo caso para llegar a ese final es necesario vivir antes, es decir es necesario que perviva la especie tanto universorum  (los hombres) como singulorum (la especie como tal).

No sabemos todo lo anterior. Y posiblemente tardemos algún tiempo en saberlo. Pero si mis ideas son ciertas como creo, sabemos ya explícitamente, que tenemos el deber o imperativo vital prioritario de intentar supervivir como  humanos. Y que debemos hacerlo conviviendo  en grupos que se lleven bien entre ellos como miembros de la misma familia humana. Al menos mientras no se demuestre lo contrario. Y hasta que la especie se extinga o se convierta en otra u otras. Este es el mandato o imperativo vital que tenemos implícito y con el que hemos supervivido hasta ahora.

Cuando digo sabemos me refiero a mí mismo. Y a mis amigos y conocidos cercanos a quienes he contado mis ideas de palabra o por escrito y se las han creído. Y a las pocas personas “sabias”, unas doscientas, que habrán recibido mis libritos en español o inglés. Aunque pienso que la mayoría no habrán leído el libro. O que si lo han leído no han hecho ni piensan hacer nada más, al menos de momento: por lo que tampoco lo saben a efectos prácticos, o no lo quieren saber.

Es decir que la humanidad, los hombres en general, siguen sin saber qué tienen que hacer ni cómo hacerlo. Al menos no lo saben de forma racional y explícita. Aunque lo hacen, intuitivamente, por las normas implícitas que todos llevamos dentro. Y lo hacen de forma grupal, como les dicta el mandato altruista, en grupos que ahora son ya muy grandes y poderosos. Sobre los que actúa la otra ley del dominio del mas fuerte o más apto. Y aunque ya hay movimientos mundiales, los grupos operan teniendo en cuenta prioritariamente sus objetivos parciales Que pueden no coincidir con el principio ético universal para el nivel de la especie.

Este parcialismo y el alto grado de libertad y de capacidades técnicas, hacen necesario y urgente que los hombres conozcan y asuman el imperativo vital y actúen en consecuencia. Lo pueden hacer por las buenas o lo harán por las malas, pero cuanto antes lo hagan mejor.  Espero que algunos hombres, pocos o muchos, pueden pervivir al menos otros cien años.

El futuro

Por mi parte, mientras crea en mis ideas y pueda, me propongo seguir intentando divulgarlas  a los tres colectivos citados en mi libro: sabios, dirigentes, y personas en general. Calculo que puedo seguir trabajando en ello al menos tres o cuatro años más. Hasta los 80. Y si no pasa nada en contra espero que antes de otros diez las conozcan las suficientes personas como para que sean aceptadas con una cierta amplitud.

Si las ideas son aceptadas por algunos sabios o líderes, estos las difundirán  en sus ámbitos y llegaran a más personas interesadas, quienes a su vez influirán en otros dirigentes de instituciones, políticos, religiosos,  etc. para que estos también las acepten, las divulguen y empiecen a  actuar en consecuencia. Esta fase de difusión y concienciación a colectivos de alguna amplitud puede llevar unos diez o veinte años: entre el 2030 y el 2040.

No más tarde del 2050 deberían estar iniciadas algunas de mis 19 posibles aplicaciones u otras: aumentar la idea de Humanidad, una cierta Autoridad Mundial, la revisión de normas, leyes, usos y costumbres a la luz del principio ético universal, algunas políticas sobre la población, un Manifiesto Mundial sobre el principio ético universal…Y otras  posibles acciones globales y locales que mejoren la convivencia y el bienestar. Y la conservación y mejora del hábitat humano y de sus circunstancias.

Lo anterior puede ocurrir por grupos o colectivos: científicos, tendencias filosóficas, partidos políticos, movimientos cívicos, fundaciones, ONGs., religiones, estados y naciones, organismos mundiales o regionales… Aunque para que el modelo funcione parece conveniente que las ideas sean promovidas por un organismo mundial. El más claro, visto desde hoy, parece que podría ser la ONU. Que debería asumir  funciones adicionales para realizar este trabajo.  Y también las grandes religiones.

Esta fase de una implantación universal “suficiente” podría durar otros cuarenta o cincuenta años. Es decir que a finales del siglo XXI la Humanidad debería funcionar, en sus líneas generales,  teniendo como base el principio ético universal implícito, ahora explícito: Es bueno/mejor lo que sea bueno/mejor para la supervivencia de nuestra especie. Asumiendo que la convivencia individual y grupal, mediante el altruismo amplio, es el medio más eficiente y eficaz para intentar, en cada momento, la supervivencia de la humanidad y el mayor bienestar de sus personas y grupos.

Si la humanidad consigue llegar al año 2.100, desde allí podrá otear el siglo siguiente en el que el objetivo prioritario, al menos instrumental, seguirá siendo supervivir. Y si nuestra especie Hombre, u otra que la prolongue, consiguen vivir otros 2.000 años más, que son una minucia en el tiempo global, seguramente sabrán mejor que ahora de qué va esta cosa del vivir humano. Y tal vez sepan entonces algo más sobre quiénes somos, de dónde venimos y adónde vamos.

Digo todo lo anterior para tranquilizar a los inquietos y los apresurados. Y para urgir a los inactivos o lentos que me lean. Según Edgar Morin nuestra humanidad está en la Edad del Hierro, es decir, somos una especie muy joven que tiene mucho tiempo por delante para hacer lo que tenga que hacer, que, seguramente es lo mismo que ya estamos haciendo: intentar ser más sabios y más santos. Pero para ello el Hombre tiene que vivir, tiene que supervivir de una u otra forma. Y parece claro que ahora y después, debe intentar hacerlo mediante el altruismo/amor: que aumentará cuanto más se practique.

Y es posible que el objetivo final de nuestra especie sea precisamente  la maximización de ese medio.  Como dicen los alemanes: Übung macht den Meister: la práctica hace al maestro. Vivir y amar se hacen viviendo y amando. Y posiblemente el quehacer de nuestra vida sea la itinerancia de Morin, el ir trayendo a la Tierra el amor del Reino de Dios cristiano, el salvar nuestra circunstancia de Ortega. El supervivir amando.

Nuestro quehacer

Con todo lo anterior parece que cumpliremos con nuestro deber  individual si, buenamente y con alegría, hacemos lo que podamos hacer para cumplir el principio ético universal que estaba y está implícito en nosotros. Y que ahora ya tenemos expreso. Es decir tratar de vivir haciendo lo mejor posible nuestros variados oficios: de trabajadores, de ciudadanos, familiares, amigos, prójimos… Y, a la vez, ayudar a que estas ideas se confirmen y difundan lo antes y más posible. Con el altruismo/amor como medio principal.  Y siendo felices con ello.

J.C. Marbella, las 8,31 del 11.9.2017. Revisado en Madrid el 19.9.2017. Y el 2.3.2019

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