La especie como sujeto

La especie como sujeto

Esta idea suscita dudas a varios de mis lectores. En el “añadido” anterior titulado Las especies y el Hombre, traté de responder a algunas observaciones citando a Mayr, Dobzhansky, Gould y a los profesores Ayala y Cela. Creo que quedó bastante clara la existencia “real” de las especies, al menos de las sexuadas actuales. Pero no parece que esté resuelta su capacidad para algunas cosas.

Las dudas que me plantean ahora se refieren a las especies como sujetos. Sobre si las especies, sean lo que sean, son capaces de tener objetivos y de intentar cumplirlos. En concreto de tener el objetivo vital de su propia supervivencia y el deber imperativo de intentar conseguirlo.  

Me dicen

a). No queda claro lo que es una especie más allá de su utilidad taxonómica, porque sus ideas podrían trasladarse a otras categorías taxonómicas como la tribu (hominini) y el género (Homo).

Tampoco queda claro que las especies “intentan prioritariamente supervivir”. ¿qué quiere decir intentan? ¿Y supervivir? ¿sobrevivieron los dinosaurios que se transformaron en aves? Parece que como especies no y si como linajes.

b). La especie es un colectivo amplio. Al darle la naturaleza de sujeto a dicho colectivo le otorgamos conciencia colectiva, voluntad colectiva y juicio colectivo, lo que determinaría la orientación colectiva al objetivo/imperativo de sobrevivir.

Todos los componentes/individuos del sujeto/especie deberán así estar orientados al imperativo común. Lo cual podría ser objeto de discusión. Podría, en tal caso, cuestionarse que exista tal objetivo y podría, en tal caso, afirmarse que el desarrollo de la especie no obedece realmente a ningún imperativo, sino a una simple y fría evolución biológica, sin finalidad específica alguna, hasta la extinción (que tarde o temprano puede llegar a producirse y, con ello, al tener lugar dicho desenlace, desmentir la existencia de tal imperativo).

c). La especie  Hombre no existe como un “algo” capaz de funcionar como un sistema ordenado. Un “algo” que comprenda a todos los hombres y pueda tener el objetivo de supervivir y el imperativo de intentarlo.

Uno de los tres lectores que plantean la duda anterior añade que existirá ese algo cuando exista un gobierno mundial o cosa parecida que represente a todos los hombres.

Una respuesta global

Como he dicho otras veces mi idea básica surgió por intuición y “viendo” desde el principio a las especies como sujetos o grupos que intentan un objetivo. Y creo que, al escribir mis ideas, cometí el error de partir de las especies como primer concepto, antes de decir el por qué lo hacía. Intento explicar ahora, paso a paso, mi razonamiento previo que quedó implícito. Resumiendo y con mi lenguaje no especializado: 

. Creo que está universalmente aceptada la idea de que, salvo excepciones puntuales por errores de transmisión u otras causas, todos los seres vivos, desde el primero que se reprodujo hasta los actuales…

       1… han tenido y tienen información genética para vivir y para reproducirse. Y…

       2… han intentado e intentan, prioritariamente, vivir y reproducirse.

. Parece claro que si todos los seres vivos, salvo las excepciones que confirman la regla, intentan lo mismo, existe una causa o mandato para ello. De quien sea: la Naturaleza, uno o varios Dioses, el Azar, la Vida, ¿…?. Mandato o deber imperativo implícito que, salvo errores de transmisión,  está contenido en la información de su programación genética. En la información que les convierte en seres vivos, junto con la materia y la energía.

. Parece también universalmente aceptado que, intentando seguir este mandato de vivir y reproducirse, los primeros seres vivos que lo consiguieron, y sus continuadores, fueron adoptando las estrategias que les resultaron mejores para ello hasta llegar hasta hoy. Esas estrategias ya han sido muy estudiadas y forman parte de las teorías que hoy conocemos sobre la historia y la evolución de los seres vivos. Todavía existen bastantes lagunas sobre este proceso, especialmente en los millones de años previos a nuestra existencia como seres pensantes. Pero conocemos bastante bien  lo sucedido en los últimos años y lo que ocurre en la actualidad.

. Basándonos en este conocimiento reciente, parece que una estrategia común de los seres vivos ha sido evolucionar formando grupos que comparten características físicas y de comportamiento comunes. Pueden caber dudas sobre cual es la unidad básica del ser vivo como sujeto capaz de vivir, reproducirse y agruparse. Pueden ser los genes, quienes parece que se agrupan para forman células. Y en los sexuados: organismos, demes, especies y clados. O algo parecido.

. También parece claro que los seres vivos van incorporando a su programas genético, la información necesaria para vivir y reproducirse, adaptándose en lo que pueden a sus entornos o hábitats cambiantes. El método y el lenguaje de esta información son ya bastante conocidos. Y aunque queden aspectos por aclarar, parece que sabemos que existe ese lenguaje interno (o varios lenguajes) de los seres vivos, en el que expresan sus instrucciones para vivir y reproducirse. Y sus normas o pautas de comportamiento. En resumen, cada grupo o colectivo tiene instrucciones específicas para ”fabricar” a sus individuos y para que estos puedan intentar vivir y reproducirse a su vez. Y normas de comportamiento que incluyen el grado de libertad común de los individuos del grupo. Más o menos.

. Genéticamente y a partir de antepasados comunes, los seres vivos de reproducción sexual crean organismos individuales. Y estos se agrupan en poblaciones mendelianas que constituyen sistemas evolutivos supraindividuales. Y Dobzhasky llama especie a un conjunto de poblaciones mendelianas subordinadas interconectadas entre sí. Las poblaciones interespecie pueden presentar diferencias genéticas y de comportamiento entre ellas para mejor adaptarse a sus entornos. Pero pueden reproducirse entre sí según el concepto biológico de especie de Mayr.

En muchas de estas especies de reproducción sexual, sus individuos u organismos individuales, generalmente de una misma población genética,  forman grupos o colectivos ecológicos entre ellos como estrategia prioritaria para vivir, reproducirse y cuidar de ellos mismos y de su descendencia. Y se agrupan formando poblaciones ecológicas o sociales: familiares, gregarias, estatales, coloniales…

Conclusiones. A partir de estos hechos parece que podemos deducir lo siguiente:

. Parece claro que los seres vivos no solamente intentan vivir y reproducirse ellos mismos, sino que intentan también que sus descendientes vivan y se reproduzcan. Y que transmitan a su vez la misma información. Y también parece claro que, como medio para intentar conseguir estos objetivos, los seres vivos sexuados “crean” (ver acepción 2 de crear del DRAE)  las especies biológicas. Especies que, dentro de sus conveniencias y posibilidades,  pueden estar subdivididas a su vez en poblaciones biológicas y ecológicas.

. Todos los individuos de la misma especie tienen, tenemos, una información común heredada de nuestros antecesores. Esa información común son las normas que rigen, o intentan regir, el funcionamiento básico de los individuos que forman cada especie. Es decir son las leyes naturales, o estatutos actuales, de la especie. Desarrollados a partir de las instrucciones originarias del primer ser vivo que se reprodujo. A las que se han añadido las normas adoptadas por las sucesivas especies hasta llegar a la actual. Las especies actuales que han evolucionado poco, o cambiado poco de especie, tendrán menos normas añadidas a las primarias. Las especies de reproducción sexual han tenido y tienen más facilidad para evolucionar y adaptarse a cambios del entorno y por ello tendrán, normalmente, instrucciones totales más complejas.

. Parece pues que, al menos las actuales especies sociales de reproducción sexual que conocemos, son grupos (acepción 1 del DRAE) biológicos creados por organismos cuyo objetivo inicial fue posibilitar o facilitar la supervivencia de su primera población mendeliana formada por esos mismos primeros organismos. Fuese cuando fuese y de la forma que fuese. Y los organismos individuales sucesivos, procedentes de las reproducciones sucesivas, siguieron siendo la misma especie biológica creada por los primeros. Diferenciada de las otras por algunas características específicas propias, comunes a sus organismos individuales. Estos organismos utilizan la información heredada, y la aportada por ellos, para intentar vivir y reproducirse iterativamente, es decir para seguir siendo la misma especie. Que puede contener una o varias poblaciones mendelianas y una o varias poblaciones ecológicas.

. En la información común, heredada a través de las sucesivas especiaciones, todos los organismos de las especies actuales, tienen el mandato original de vivir y reproducirse iterativamente. Y por este mandato fue creada y existe cada especie como medio para intentar cumplirlo. Medio cuyo primer objetivo y razón de existir consiste en tratar de que pervivan organismos que conserven su información vital, es decir que  superviva la propia especie, en su forma diferenciada actual o convirtiéndose en otra u otras. Cuyos individuos parece que, por lo que sabemos empíricamente, mantendrían el mandato básico de vivir y reproducirse. Aunque no sepamos científicamente el para qué final, ni si existe un para qué final.

. Y no es necesario que las especies ni sus organismos tengan éxito para que el objetivo de supervivir y el mandato de intentarlo existan. Es una idea errónea frecuente, tanto explícita como implícita, en varias de las dudas que me han planteado. El mandato o deber es intentar  supervivir se consiga o no. (DRAE. Intentar: Hacer el esfuerzo y los pasos necesarios para realizar algo o lograr cierto objetivo o fin, sin tener la certeza absoluta de conseguirlo).

Dicen los expertos que las especies actuales (unos 2 millones conocidas y otras tantas sin catalogar), somos menos de un 2% de las que han existido. Según esto, parece que la historia de los seres vivos sea una historia de fracasos. Pero visto de otro modo es la historia del éxito de las existentes. ¿Hasta cuándo y para qué? Para intentar saberlo parece que debemos, los hombres o la especie Hombre, seguir intentando supervivir: en nuestra forma o en otra capaz de vivir y de saber.

. Aprovecho lo anterior para responder a otra duda. Creo que podemos decir que se consigue el objetivo de supervivir si algunos de los individuos de la especie se convierten en otra u otras especies supervivientes. En el caso de los dinosaurios convertidos en aves, entiendo que la especie de esos dinosaurios consiguió su fin u objetivo de supervivir aunque fuese en la forma de otra u otras especies. Pero repito que el mandato es intentarlo, aunque no se consiga.

. Posiblemente mi error ha estado en dar a entender que el objetivo de la especie es supervivir como la misma especie. Y creo que es cierto. Pero no es la única forma de entenderlo. La especie también cumple su objetivo si se transforma en otra u otras que a su vez “viven” y tienen el objetivo de supervivir. En alguna parte he comparado este proceso con una carrera de relevos. Excepto el último, cada corredor cumple su objetivo entregando el testigo a su compañero. Tanto los individuos como las especies.

En el caso del Hombre, mi hipótesis básica es que tiene el mismo mandato que el resto de seres vivos de intentar supervivir. Como la misma especie Hombre, mientras esto  sea posible y conveniente para su supervivencia. Aunque, siguiendo la misma ley natural que el resto de seres vivos, parece  que su deber sería transformarse en otra u otras especies, si fuese necesario o más conveniente para la supervivencia fértil de sus individuos. El desarrollo de estas ideas sobre posibles trasformaciones y las formas de hacerlas darían para varios libros de ciencia real y de ficción: el superhombre físico, el del punto Omega, algo parecido al mundo feliz de Huxley, las posibles especiaciones alopátricas resultantes de una o varias catástrofes, la colonización de otros planetas o en bases artificiales, seres resultantes de distintas técnicas de ingenierías varias, etc., etc… Y también se puede pensar en crear o mantener otras formas de vida parecidas al hombre, reversibles o no, conservando al Hombre con su identidad actual.

Para todo eso, y posiblemente para más, parece necesario que el Hombre actual siga viviendo. Y por ello el imperativo vital sigue vigente. Supongo que, al menos, mientras el Hombre siga existiendo como tal.

. Otra idea que parece importante es que estas especies existen o sobreviven mientras exista y sobreviva al menos una de sus poblaciones mendelianas, aunque esté formada solamente por una pareja fértil. Pareja que seguirá teniendo el mandato de intentar  vivir y reproducirse. Aunque también tenga la posibilidad de no querer o no poder intentarlo. O  de no conseguirlo aunque lo intente. O de que lo consiga convirtiéndose en otra especie distinta de la originaria, lo cual sería una especiación alopátrica muy tratada por Ernst Mayr. Y podría haber sido nuestro caso como he comentado en alguno de mis escritos anteriores. No recuerdo ahora en cual. Esta hipótesis coincidiría, más o menos, con el Génesis y con otros relatos míticos.

Corolario

Creo que con lo anterior queda bastante clara mi idea de que las especies biológicas son grupos o colectivos cuyo objetivo es su propia supervivencia. Objetivo que consiste en que pervivan organismos descendientes de quienes la crearon y mantienen. Es decir las especies son medios, creados y mantenidos por sus individuos, para que vivan y se reproduzcan los individuos que las crean y sus descendientes. Y con ello conserven su información vital actualizada.

Y parece posible que otra forma de que las especies supervivan es que algunas de las poblaciones, o algunos de los individuos que las componen, creen, en algún momento, otra u otras especies para adaptarse a su entorno y circunstancias. Y seguir viviendo bajo la forma de otra especie cuyos individuos seguirán intentando vivir y reproducirse iterativamente. Y con ello, como nueva o nuevas especies, seguir intentando conseguir el objetivo vital de permanecer en el tiempo, de perdurar.

Creo que con esto he contestado a las dudas que he citado al principio. Y puede ser posible que existan otros sujetos, dentro de las categorías taxonómicas, que tengan como objetivo su propia supervivencia. P.e. los genes, células, demes, clados, tribus, géneros…. O la propia Vida. Pero eso son hipótesis o ideas que no he considerado en las mías. Como he dicho en varias ocasiones mi intuición surgió para el Hombre dentro de las distintas posibles “cosas” que sea el Hombre: para el todo o la parte que el Hombre tenga en común con los otros seres vivos que forman especies sociales de reproducción sexual. Especies biológicas como las que define Ernst Mayr y Teodosius Dobzhansky.

Como conclusión, sigo pensando que dentro de los límites citados, y con las respuestas dichas mejor o peor expresadas, mis ideas básicas son ciertas y verdaderas. Y seguiré agradeciendo cuantas dudas y objeciones se me planteen al respecto.

Marbella, las 19,07 del 22 de marzo del 2018. Última revisión el 5.4. a las 17,12

Algunas apostillas posteriores:

Después de escribir lo anterior, me sigue quedando la duda de si he aclarado bastante que las especies en general o al menos las actuales especies biológicas, y el Hombre en cuanto ser vivo con esas mismas características, son algo que, como realidad aunque sea indeterminada, tienen el objetivo de supervivir y el deber imperativo de intentarlo.

Y me queda la duda de si mis ideas son falsas o si no tengo capacidad para demostrar que son ciertas.  Es claro que tengo carencias técnicas para expresar mis ideas. Pero voy a intentarlo de otra forma, rogando a mis lectores que suplan, en lo que sea posible, mi falta de capacidad de expresión. Pienso y escribo:

Parece claro que, como otros grupos o conjuntos de cosas o individuos reales, las especies son lo que son los individuos que las componen en cada momento, más lo que estos tienen o producen, material o inmaterial, como conjunto. Es decir, el todo puede ser distinto que la suma de las partes: un rebaño de cien ovejas es distinto que cien ovejas separadas. Y pueden ser conjuntos hechos por el hombre o no hechos por el hombre. En cualquier caso el hombre les pone nombre cuando los considera un conjunto o grupo, más o menos preciso y definido.

Ejemplos de conjuntos “artificiales” compuestos de cosas reales y materiales pero “creados” por el hombre: un banco, un ejército, una religión, la Peugeot que creo pone de ejemplo Harari, una comunidad de vecinos…  Este tipo de conjuntos, creo que son los que algunos llaman “constructos”. Y existen formal y legalmente porque algunos hombres los piensan y explicitan o escriben su nacimiento y normas: en un papel o como sea.

Ejemplos de conjuntos “naturales” compuestos de cosas o individuos también reales y materiales, pero no creados por el hombre aunque los nombramos y consideramos conjuntos: una manada de lobos, un hormiguero, el sistema solar… Este tipo de conjuntos no tienen normas explícitas expresadas en el lenguaje de los hombres.

Parece que las especies naturales pertenecerían a este segundo tipo de conjuntos no creados por el hombre y sin reglamentos en lenguaje humano que los regulen.

Escolio: Uno de mis lectores opina que el Hombre no existirá como sujeto hasta que no exista una norma, acuerdo global, o Autoridad Mundial, que le de personalidad “legal”. Como es obvio el nivel “legal” es otro nivel y pertenece al tipo de conjuntos artificiales creados por el hombre, que no es el caso, de momento, de la especie humana como conjunto natural. Doy por contestada esa duda u observación.

Volviendo al asunto principal, las especies pertenecerían al tipo de grupos o conjuntos “naturales” no creados por el hombre y sin reglamentos humanos que las regulen. Aunque, como he dicho repetidamente en mis escritos, todas las especies sociales, además de sus normas implícitas tienen normas explícitas grupales- y sistemas de comunicación, que regulan o intentan regular los aspectos del comportamiento de sus individuos que afectan al grupo o grupos a los que el individuo pertenece. Y con ello a la especie como colectivo global. El Hombre es el ejemplo máximo de explicitación de normas grupales. Ver págs. 56 a 64 de Supervivir amando.

No sé hasta donde han llegado los filósofos, o los biólogos, o los etólogos, o los expertos a quienes corresponda. Pero desde mi amateurismo, creo que una manada de lobos concreta es un conjunto o grupo natural que, como tal manada, tiene un objetivo y unas normas para intentar cumplirlo. El objetivo de seguir existiendo como medio para que los lobos de la manada puedan vivir y reproducirse. Y tiene normas grupales de comportamiento para intentar este objetivo.

Los diversos comportamientos de las manadas de lobos ya han sido muy estudiados por los etólogos. Y los lobos tienen normas comunes como especie canis lupus y distintas según las varias poblaciones ecológicas. Pongo de ejemplo a los lobos porque son una especie muy interesante, compleja y muy estudiada. Pero creo que se conocen bastante casi todas las especies sociales de mamíferos y de otros muchos vertebrados.  

Respondiendo a otro de mis lectores, una manada de lobos tiene conciencia, voluntad y juicio colectivos distintos de los que tiene, como individuo, cada uno de los lobos que la componen. Esas capacidades de la especie como tal: conciencia (capacidad para distinguir lo bueno de lo malo, no autoconsciencia) voluntad (deseo) y juicio (capacidad para elegir) los tiene y ejerce la manada mediante distintos métodos. Creo que en el caso de los lobos es frecuente que exista una pareja líder que, contando más o menos con los otros, representa y dirige a la manada. En los bancos de sardinas estas capacidades parece que se ejercen asambleariamente. En los hormigueros depende de las distintas especies y poblaciones de hormigas y del tipo de decisiones a tomar.  Cada especie y población suele tener sus propios sistemas o métodos. Los etólogos han avanzado mucho en su estudio.

Escolio: Creo que es un grave error antropoegofílico (1) creer que solamente existe lo que el hombre es capaz de entender y nombrar. O que todas las cosas funcionan y se miden con las reglas, las  capacidades y las sabidurías de los hombres. Reglas, capacidades y sabidurías que, además,  “sabemos” contingentes en el tiempo y en los distintos colectivos humanos. (1) Perdón por el neologismo que también podría ser egoantropofílico.

En el caso del hombre, las capacidades “naturales” propias de la especie se ejercen grupalmente por colectivos o poblaciones genéticas, ecológicas y culturales. Y se ejercen bien o mal, acertada o erróneamente.  Y normalmente sin saber que son mandatos de la especie.

Estas capacidades de usar la conciencia, voluntad y juicio las ejercen los hombres a partir de lo que llamamos ley natural. Que comprende el mandato universal a los seres vivos, y las leyes naturales de la especie hombre y de los grupos a los que cada persona, sus padres y sus ancestros, pertenecen o han pertenecido.  Y estas normas implícitas no están escritas en español o inglés. Están escritas en el mismo idioma interno básico de todos los seres vivos, enriquecido con los términos propios de nuestra especie y con los giros dialectales de sus grupos o poblaciones genéticas y ecológicas.

Nota final.  Creo que aún no he respondido a todas las dudas que me han planteado hasta ahora. Trataré de escribir otro añadido. Gracias por llegar hasta aquí. Y mis disculpas por los posibles errores y defectos de forma. Me faltan capacidades, medios y tiempo. Hago lo que puedo. Y ruego a los lectores que vean mis escritos como borradores a revisar y a desarrollar. Y a corregir y completar en lo que valgan. Gracias también por ello.

En Marbella a las 12,01 del 23.3.2018. Última revisión el 5.4. a las 17,56

Una apostilla del mismo día 23 a las 19,47. Creo que a las especies se les puede aplicar, en real, la figura de la sinécdoque. Es decir que tomando la parte por el todo, cuando uno o varios individuos de una especie, actúan como sujetos activos o receptores, es la especie quien actúa o cambia. Como ocurre en muchos colectivos. P. e. “ La Policía ha detenido a…” cuando dos policías han detenido a …  O “España ha ganado a Italia…“ cuando el equipo de la selección española ha ganado al de Italia. Vale

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